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exposición fotográfica "la mirada de alfonso"
Febrero y marzo de 2008

Alfonso Sánchez García (Ciudad Real,1880-Madrid,1953), fotógrafo español, uno de los más importantes de la primera mitad del siglo XX.

Biografía:Nació casualmente en Ciudad Real porque allí daban sus padres una función de ópera, puesto que su padre era empresario teatral. El negocio iba de mal en peor y el padre enfermó gravemente en 1891, de forma que la madre, pronto viuda, y su único hijo tuvieron que ponerse a trabajar. Alfonso vendía libretos de ópera a la puerta del Teatro Real de Madrid y concatenó un oficio con otro hasta que fue a parar como aprendiz al estudio del gran retratista Amador, en la puerta del Sol, en 1895. Dos años después ya poseía gran reputación de reportero al contar en su haber, por ejemplo, exclusivas como la imagen del cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador. A principios del siglo XX pasó a trabajar en el estudio de Company, otro entre los mejores retratistas de la época, convirtiéndose en el operador de galería más joven de entonces. Eso le permitió ya contraer matrimonio y en 1902 nació su primer hijo, Alfonso, también importante fotógrafo. Hizo retratos de Segismundo Moret, José Canalejas, Antonio Maura y el más temido de los revolucionarios de entonces, Alejandro Lerroux.


 En su faceta como retratista, si bien no es tan conocida como la de reportero de prensa, demostró igual excelencia. Logró el premio extraordinario del Certamen Internacional de Fotografía celebrado en Nueva York en 1904 con una foto de su mujer lavando ropa. Como reportero de prensa sus imágenes se reprodujeron en La Libertad, El Sol y otros importantes diarios republicanos y democráticos de la época. A propuesta del periodista Julio Burell, dirigió la sección de fotografía del periódico El Gráfico.

Su temática fue amplísima, desde el costumbrismo de la venta de pavos o una variada serie de acontecimientos deportivos (atletismo, motociclismo, o fútbol: una gran parada del portero Antonio Zamora, suspendido en el aire) a los taurinos y culturales, sin olvidar los más importantes hechos políticos y militares o los de difusión más restringida, como la primera entrevista entre el rey Alfonso XIII y el general Prim. Inmortalizó el vuelo del Graf Zeppelin sobre la Gran Vía madrileña en 1931, fotografía muy reproducida y que es en realidad un montaje, como evidencian la diferencia de sombras y foco entre la imagen del dirigible y la de los edificios; otros trabajos suyos de notar fueron la huelga revolucionaria de 1917, la hazaña aeronáutica del Plus Ultra, el alzamiento republicano de Jaca y las campañas militares de Marruecos, donde trabó relación con los generales Francisco Franco y Moscardó. Estos contactos atenuaron la represión que se ejerció sobre él durante la posguerra, pues era un progresista vinculado a Manuel Azaña, pese a lo cual fue depurado y tuvo que limitar su trabajo al estudio sin poder desarrollar, al denegársele la acreditación periodística, su oficio para la prensa madrileña.
La factura técnica de sus fotografías es excelente, sobre todo si se considera que él y sus hijos seguían trabajando con las pesadas cámaras de negativos de cristal de 9 x 12 cm y sólo a partir de 1932 empezaron a usar las nuevas Contax con el formato de 35mm.

Como retratista adquirió un gran prestigio, tanto en estudio como en el habitual entorno de los fotografiados: Antonio Machado sumergido en el poliédrico marco cubista de los espejos de un café; Benito Pérez Galdós, ya casi ciego, escondido tras sus gafas oscuras y acariciando a su perro; Pío Baroja ensimismado en su batín; Ramón María del Valle-Inclán en su diván mostrando los agujeros de las suelas de los zapatos o Federico García Lorca ligeramente movido y con el fondo único de una maceta con flores. Destacan, también por su importancia histórica, la tenebrista fotografía de Julián Besteiro leyendo al micrófono de la radio el comunicado del Consejo Nacional de Defensa en que se informaba del cese de la resistencia de Madrid a las tropas del general Franco.

En el estudio de Alfonso trabajaron también sus hijos Alfonso, Luis y José. El mayor de ellos, Alfonso Sánchez Portela, heredó el estudio familiar ante el desinterés posterior de sus hermanos, y publicó su primera fotografía en el diario El Heraldo a los 18 años; con 20 ya acompañaba a los veteranos en el Palacio Real y las Cortes. Su primera exclusiva fue la entrevista con el líder de los rebeldes rifeños Abd-el-Krim en su cuartel general, que consiguió junto al periodista Díaz Casariego. Su obra más conocida se realizó durante la Guerra Civil y, como su padre, fue depurado y se le retiró el carné de periodista.

   

 

 
 
 
         
Comisión Nacional del Centenario de Machado en Soria
 
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